miércoles, 29 de agosto de 2018

Fabada, sí, pero ¿asturiana?

Claro que es una fabada, porque su ingrediente principal es la fabe. Pero igual no podemos decir que sea asturiana del todo, porque los medios y los ingredientes no todos son de Asturias.

Poco tiene que explicar este plato, que solito se hace rico a sí mismo. Es una de esas elaboraciones en la que se utiliza productos y medios que no necesitan ninguna habilidad, sino que triunfan por la procedencia y la calidad de los mismos.

Una cazuela de barro de Buño, un trozo de lacón gallego con hueso, medio kilo de fabe "manteca" traída de Oviedo, junto con chorizos y morcillas caseras. Un trozo de panceta oreada de Jabugo. Agua suficiente para cubrir y (esto creo que no se lo pone nadie más) un puñadito de "juliana" seca. Mi fogón, ya sabes, en Triana.

Ponemos las fabes solas, cubiertas de agua fresca en la cazuela al fuego y, en cuanto rompan a hervir, las retiramos, escurrimos y refrescamos.

Las devolvemos a la cazuela, las volvemos a cubrir de agua y añadimos el resto de los ingredientes. Y ahora sí. Ahora lo dejamos cocer todo un par de horas, a fuego lento, mejor tapado hasta que haya que reducir un poco de caldo al final (o no). Probamos, rectificamos de sal y listos.

Estas cantidades han dado para 6 raciones muy, pero que muy generosas.

Y este es el resultado (agárrate).




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