domingo, 11 de septiembre de 2016

SANGRE CON TOMATE

Que sí, que de verdad, que esta es una receta hipocalórica, compatible con la dieta que he diseñado. Todos, especialmente las mujeres en edad fértil, tenemos algunos problemas de apetito que son cíclicos. Personalmente me sucede, por ejemplo, que hay días en los que me muero por una ración de morcilla, o hígado, o sangre. Sin duda es la necesidad fisiológica de un aporte extraordinario de Hierro. Otros días, generalmente también de forma cíclica, el organismo da otros avisos de carencias; y es que al cuerpo hay que escucharlo, aunque solo sea a veces, si te pide lo que necesita.

Soy consciente de que no es el guiso perfecto, porque le faltan una buena sartenada de patatas fritas, o un arroz hervido, o quizás menos salsa y más chicha, pero eso no es lo que importa ahora, sino la elaboración de un plato nutricionalmente correcto, que sirva para cubrir esa necesidad imperiosa y que podamos compatibilizar con el menú diario, sin tener que pasarnos. Ahí vamos:


Ingredientes: 

  • 500 grs. de sangre de pollo,
  • 1 kg. de tomates rojos,
  • 200 grs. de zanahorias peladas,
  • 500 grs. de cebolla limpia,
  • 10 grs. de sal,
  • 1 rama de albahaca fresca (opcional),
  • 20 cc de AOVE,
  • 2 dientes de ajo con la piel.



Procedimiento:
  • En una olla, ponemos a calentar el AOVE con los ajos sin pelar, a fuego lento, para que tuesten la piel y confiten por dentro. Como utilizamos muy poquito aceite, una buena técnica es la de inclinar la olla para que los ajos queden sumergidos en él, y dejarla apoyada sobre la pared. Así, mira:





  • Una vez cocinados, los retiramos (y la olla del fuego, ojo, que no se nos queme el aceite), los pelamos y ponemos en el vaso de la batidora, junto con las cebollas limpias y troceadas y las zanahorias. Y trituramos. 
  • Devolvemos la mezcla triturada a la olla, tapamos y dejamos sofreír (siempre a fuego lento, porque con tan poquito aceite debemos hacer cocer los ingredientes en su propia agua), hasta que el aroma deje de ser de cebollas crudas.
  •  Mientras, hemos triturado los tomates (con piel) también en la batidora. Los agregamos al sofrito, con la ramita de albahaca y la sal, y dejamos cocinar, removiendo de vez en cuando, hasta obtener la textura de salsa de tomate.
  • Vamos troceando la sangre, que suele venir en taco, y reservamos para que, cuando la salsa esté lista, agreguemos los trozos y dejemos cocer durante entre 45 y 60 minutos a fuego muy lento. Cuanta más cocción se le de a la sangre, en cualquier elaboración, mejor sabor tendrá, porque aporta poco a la salsa, pero recoge mucho de ella. Al apagar retiraremos la albahaca.



Una vez retirado del fuego y aún muy caliente, disponemos el guiso dividido en porciones iguales, en cuatro frascos de cristal y  tapamos inmediatamente. Este es un método de hacer un vacío natural, para darle conservación durante casi dos semanas en frío. Admite, además, un envasado al vacío a máquina, incluso la esterilización de los frascos para ser convertido en semiconserva. En este caso, pueden conservarse durante meses.

Lo que no es conveniente es la congelación. Estropea su textura considerablemente.



 De todos los valores nutricionales que aporta cada ración, se me hace que los de mayor importancia, por la intencionalidad de esta elaboración, son el Calcio y el Hierro, además de su aporte hipocalórico, apto para una dieta de 1.000 calorías diarias. Algunos de ellos son los siguientes:

Calorías: 216'26.  Proteínas: 27'18. Carbohidratos: 11'35. Calcio: 254'48 mg.  Hierro: 10'59 mg., y Vitaminas A, B6, C, E y Provitamina A.


Y, bueno... ¡A comer!




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