martes, 19 de julio de 2016

SALPICÓN DE MERLUZA

Ni que decir tiene que en esta época del año lo mejor en la cocina, por ser lo más práctico, económico y saludable, es preparar platos fríos que, si bien suelen al menos contener ingredientes vegetales crudos, con el aporte de gran cantidad de vitaminas, tan necesarias para mantener la vitalidad ante las olas de calor, son también susceptibles de preparar con otros ingredientes cocinados. 

Las posibilidades son infinitas. Con los mismos ingredientes con que hacemos un guiso o un cocido en invierno, podemos preparar woks calientes o ensaladas frías o templadas. La diferencia es que ahora contamos con las hortalizas, verduras y frutas de verano. 

Personalmente, me gusta siempre tener platos fríos elaborados en el frigorífico, para que todos puedan comer bien en cualquier momento del día. Hoy, por ejemplo, queda este Salpicón de Merluza, con texturas tiernas y crujientes:

Ingredientes:

  • Una Merluza fresca, de aproximadamente un kilo.
  • 4 tomates rojos de rama.
  • 2 pimientos verdes.
  • 1 cebolla fresca.
  • 1/2 pimiento rojo.
  • 2 pimientos del piquillo.
  • AOVE en cantidad generosa.
  • c/s de vinagre blanco.
  • 1 pellizco de sal gorda.
  • 1 hoja de laurel.

Procedimiento:

  • Limpiamos la merluza de tripas y desecho, y dar uno o dos cortes, suficientes para que nos entre en el fondo de la olla. Incluimos la cabeza, para aportar sabor y no perder sustancia. Cubrir de agua, pellizco de sal y laurel y cocer, tapado, durante 15' (contados a partir del hervor). Dejar atemperar dentro del caldo. 
  • Quitamos las espinas y la desmigamos en un bol o bandeja honda.
  • Le picamos en daditos pequeños el tomate, los pimientos y los piquillos, y rallamos la cebolla.
  • Aderezamos con el vinagre, el AOVE y la sal gorda, y removemos hasta conseguir una mezcla homogénea de todos los ingredientes.

Tengo la costumbre de preparar este tipo de platos a primera hora de la mañana, para que le de tiempo a enfriar bien hasta la hora de comer.

También me gusta conservar la piel en la merluza desmigada,  y colar el caldo y reservarlo para tener siempre un fondo para guisos. Y este, con la cabeza y el laurel, resulta ser un caldo excelente, bien para esterilizar en unos frascos de cristal estériles (conserva), o bien congelados.

Así ha quedado. Ahora filmamos la superficie para que no se seque, y refrigeramos.





¡¡¡Buen provecho!!!

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