lunes, 20 de mayo de 2013

Restaurante Katay_Asiatic. Qué agradable sorpresa.

El pasado lunes 13, justo cuando me había despedido -por motivos que no vienen al caso-  de mi trabajo en el Picks&Stay y reactivado todos mis medios de búsqueda de empleo, entre otros, la renovación de anuncios por palabras anteriormente publicados,  recibí la llamada de un caballero que me emplazaba a una entrevista esa misma tarde. Como estaba en la calle y no tenía donde apuntar, le pedí que me enviase un sms con el nombre del local y la dirección, lo cual hizo inmediatamente después de colgar conmigo. Todo en orden. Educado, amable y aparentemente formal.

Me pareció interesante por tratarse de un restaurante en cuyos fogones se fusionaba lo mediterráneo con lo oriental. Siempre me ha llamado la atención poderosamente la fusión de culturas a la mesa. Algunas de mis propias creaciones son un ejemplo de ello. Se me planteaba así una oportunidad de disfrute y aprendizaje que nunca se me habría ocurrido. Y aunque se trataba de un trabajo que se caracteriza por la inestabilidad (corren tiempos de ello), acepté. Acepté confiando y apostando (otra vez, sí).

Poco currículum necesitó para entrevistarme. Solo quería verme en sus fogones, a las órdenes de su chef "para saber si hay química". Quedamos para que el martes acudiese al servicio de cenas. Me pareció un criterio de selección excelentemente razonable.

Cuando se lo iba contando a mi amiga Anna, el martes por la mañana (y ésta es la anécdota curiosa), le iba dando risa y me preguntó: "¿no será el del programa de Chicote?" Y yo: "¿einggg?"... A lo mejor el jueves pasado me perdí el único programa que no he visto. A ver. El sms rezaba así:

Restaurante Katay, Glorieta  Fernando Quiñones, Edificio Centris, local 4.... Hora, 17'45.

¡Efectivamente! en cuanto me puse a buscar información, menuda locura. Todo aquello era surrealista, disparate tras disparate... otra vez ¿dónde me he metido? Bueno, a ver, nos tranquilizaremos y confiaremos un poquito en mi dañado sentido de la intuición, porque al caballero en cuestión le veo un precioso aura índigo desde la esquina. Igual me equivoco, pero... ya veremos. Pisa fuerte y aprieta los dientes, que diría el otro.

Y el martes hubo química. Y el sábado también. Yo no sé cómo sería Katay Asiatic antes de verlo, pero no he visto allí chinos que no hablan ni entienden español, ni a nadie atendiendo las mesas cual deporte de riesgo en taconazos y pelo suelto: Veo-veo un equipo de camareros  españoles, profesionales y diligentes; un equipo en cocina formado por un chef más español que la tapa; muy experto y buen sabedor de lo que hace y un jovencísimo y experto sushiman cuyo trabajo deja boquiabiertos a todos. Y servidora, que todo lo que puede hacer allí es colaborar a ratos y aprender.

Veo-veo una carta con unos 10 0 12 platos y unas 15 variedades de sushi. Veo-veo productos de nuestra tierra, procesados a la mediterránea con sus connotaciones orientales en materia de presentación, cortes, salsas (todas caseras y elaboradas en aquella equipadísima cocina). Veo-veo mojama, salmón salvaje, bacalao de Islandia y verduras del mercado. Veo-veo Aceite de oliva y la ausencia casi total del uso de freidoras, salvo para tempura. Veo-veo shushi recién hecho a cada petición con, por ejemplo, pastel de cabracho. Sésamo blanco junto al cebollino. Postres caseros de cremas y frutas...

Veo-veo un local en el que reunirse y estar agradablemente. Es cierto que hay cierta tranquilidad en la espera (que no negligencia), compensada por la oferta de un aperitivo servido en cuanto te sientas a la mesa y motivada por la elaboración en el momento de entrada de la comanda de cada uno de los platos. Es decir: No hay una guarnición preparada para cuando nos la pidan, sino que se saltea en el momento. Cada postre se emplata en el momento con todo el esmero y la dedicación de quien personaliza algo.

Definitivamente recomiendo este lugar que no miro desde la mesa de mis amigos de "Come y comparte" ni desde la de mis otros amigos de "la cuchipandi", sino desde donde mejor se ven éstos lugares: Desde los fogones, las partidas, los fregaderos y los productos de limpieza.

Solo un consejo: Si vas a comer o a cenar un viernes o sábado apresúrate con la reserva, porque veo-veo al katay-Asiatic, rechazar reservas por falta de sitio. ¡Felicidades!





2 comentarios:

  1. Mis más sinceras felicitaciones...
    Tanto lo cambió Chicote?
    Animo, ¡ojazos!

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  2. gracias mil. No sé exactamente cuales son los cambios, primero porque no lo conocí antes; segundo porque supongo que en los programas las cosas se dramatizan un pelín. Se trata también de entretener.

    El restaurante, "pesadillas" aparte, da la impresión de ser un lugar con toda normalidad.

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