viernes, 8 de marzo de 2013

La cocción con microondas: Huevos duros

Cualquier plato, por simple que sea, o por complicado o elaborado que sea, si se cocina con microondas, siempre despierta cierta polémica en materia de salubridad. Yo no tengo la respuesta técnica o científica a si realmente el uso del microondas es o no saludable, pero me consta que estamos expuestos al mismo tipo de ondas durante todo el día, pues las que nos cuecen los alimentos dentro de nuestro aparato, no son más que ondas hertzianas (que son las mismas mediante las que se propaga la señal de radio, tv., etc.) a potencia superior.
Personalmente, estoy acostumbrada a su utilización. Y no solo para calentar, como termina siendo lo común, sino para cocinar de verdad. No obstante, y para ver ésto no hay que ser científico, sino solo tener un poco de sentido común, soy especialmente cuidadosa con los recipientes que utilizo. aunque las etiquetas  de los recipientes de plástico profesionales especifiquen su aptitud para el uso en microondas, observo que, al cocer o calentar, les queda residuos de comida "grabados" de tal modo que nunca más se puede recuperar el aspecto del recipiente. Eso me hace pensar que la transacción va en doble sentido y que, igual que queda comida en el plástico, quedará plástico en la comida. ¡Y ésto sí que es peligroso e insalubre!  Con el mismo razonamiento, tampoco soy partidaria del uso de moldes o recipientes de silicona o baquelita.

Por eso, siempre utilizo recipientes de cristal (refractario o no). Y el plástico, para algunas elaboraciones a muy baja potencia, solo papel film desechable, asegurándome siempre de que es de uso profesional y su grosor es de un mínimo de 6 micras (creo que es el mayor grosor que existe). Tenido ésto en cuenta Me parece que el microondas, además de calentar rápida y limpiamente, es una máquina que te puede simplificar muchas tareas culinarias, como la fundición de chocolates o mantequillas, la cocción de arroces o pastas, patatas, guarniciones, etc. Sin necesidad de agua y en un tiempo récord. Incluso permite hacer unos pinitos en un símil de la llamada cocina de quinta generación.

Vamos con un ejemplo práctico. Cocer huevos: Para ésta elaboración tan simple, ponemos los huevos en un cazo con agua y un poco de sal, lo ponemos al fuego y, cuando el agua rompa a hervir, contamos diez minutos, apagamos y metemos bajo un chorro para enfriar (si tenemos prisa) o le cambiamos el agua caliente por agua fría para acelerar un poco el atemperado (si no la tenemos). Lo que es seguro es que cuando lo vayamos a picar, tiene que estar frío, o se nos hará una plasta en la picadora o se nos pegará en la hoja del cuchillo. ¿20 minutos de luz, 2 litros de agua y una hora pendiente de unos huevos? sip... más o menos ¿cierto? y un cazo para fregar. Además, aunque solo necesitemos uno, cocemos unos cuantos, para economizar los costes indirectos y nos quedamos ahí con unos huevos cocidos que, a veces, terminamos tirando. ¡Ojú!

Vamos a simplificar todo ésto al consumo de 1' 10'' de gasto de luz por cada huevo a cocer, nada de agua y una taza, vaso, o cualquier recipiente de cristal o loza con un plato puesto encima. Y la espera para el enfriado de algo que ha estado cociendo un minuto y pico, y no diez minutos sumergido en agua hirviendo a 100 º C.

También hay que considerar que podemos cocer claras o yemas lo uno aparte de lo otro. En el caso de las imágenes que comparto, cabe explicar que solo necesitaba las claras cocidas y picadas, y las yemas eran para otra cosa. Separo, pues, las claras de las yemas en dos vasos diferentes y reservo las yemas para otra elaboración. 

Como es un vaso pequeñito con dos claras, en vez de poner un plato encima (la energía lo haría saltar), lo envuelvo en papel film de uso profesional, del que hablaba antes. 




Va al micro, a potencia media (en éste aparato, el máximo es de 900 w y lo más cercano a la mitad es 540 w). Como, aunque son dos, solo son las claras, lo pongo 1' 10''. Es mejor tenerlo que volver a meter unos segundos más, que se estropee. Los huevos en el microondas no se estropean quemándose, sino saltando, rompiendo el papel o levantando el plato y poniendo todo el horno perdido.




Y así me queda. Si le quedaran partes crudas, habría que darle 10'' más. Siempre a media potencia. Pero no ha sido el caso. Ha quedado perfectamente cocida.


En éste caso lo hemos pasado por la picadora, en caliente, si lo hubiera picado con el cuchillo, hubiera tenido que dejarlo enfriar totalmente.

Esta clara limpia es proteína pura. Sin una sola traza de grasa. Es perfecto para guarnición, por ejemplo, en una sopita o un gazpacho para deportistas o dietas hipocalóricas. 

Y el vasito al lavavajillas...


¿Te atreves?


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