martes, 26 de febrero de 2013

Mermelada de cítricos (naranja, limón y pomelo)


Todos sabemos que el consumo de cítricos es lo más recomendado para el refuerzo de las defensas, por su alto contenido en vitamina C; así como en vitamina A, que es la que nos ayuda a asimilar el calcio que consumimos en otros alimentos. 

Como probióticos, tienen la capacidad de generar microorganismos que resultan beneficiosos para el intestino y también son altamente recomendados por la gran cantidad de fibra que contienen y su efecto saciante. No digamos ya del jugo que contienen... Garantizan alimento e hidratación.

Así que el consumo de éstas frutas es beneficioso se mire por donde se mire. En temporada endulzan su sabor y son económicos. Fuera de temporada, los sigue habiendo de importación, opción que no es tan económica, pero hace su consumo es posible durante casi todo el año.

No conozco una sola casa con un cachito de terreno que no tenga su naranjo y su limonero. En ésta, de donde me he traído los que hoy me ocupan, además, hay pomelos, amén de otros frutales que ahora no vienen al caso.  

Así que tenemos dos naranjas, un pomelo medianito y un limón, todo recién cogido, que me parece una proporción perfecta para conjuntarlos todos en una sola elaboración: Mermelada. Pero, a ver, unas cositas a tener en cuenta:

a) No quiero perderles nada. Ni la fuerza del sabor de la piel, ni la fibra, el jugo, la grasa... No voy  a desperdiciar nada.

b) Teniendo en cuenta que su producción ha sido totalmente ecológica, tenemos que dar un tratamiento más esmerado en materia de seguridad alimentaria.

c) Recordemos siempre que, en materia nutricional, ésta no es la mejor manera de consumir la fruta. Lo mejor es siempre, como cualquier vegetal, fresco y en crudo, pero ¿quién se resiste a de vez en cuando...?

Bueno, pues ésta ha sido la receta y el procedimiento:

*Ingredientes: 1 kg. de cítricos (en éste caso 2 naranjas, 1 limón y 1 pomelo); 1 kg. de azúcar (como máximo); 5 clavos de olor, un palo de canela y 1/2 chupito de aguardiente de orujo (del de hacer queimadas) o, en su defecto, un chupito de aguardiente de Cazalla.



* Procedimiento: 

En un barreñito o un bol grande, ponemos agua suficiente para sumergir las frutas enteras, añadiendo una gota de lejía amarilla por litro de agua. Y sumergimos las frutas a las que hemos quitado lo que les quede de las ramitas verdes. No desechamos nada más.

Dejamos actuar media hora y, pasada ésta, las aclaramos con mucho esmero y las secamos.

En una olla, ponemos el azúcar, al fuego. Echamos en un vaso de batidora las frutas troceadas y las hacemos papilla. En cuanto el azúcar de la olla se licue, añadimos la fruta batida, los clavos de olor y la rama de canela y mezclamos bien. Cuando la mezcla empiece a tomar temperatura, bajamos el fuego, sin dejar de remover en ningún momento, y cocemos durante media hora. A los 20' añadimos el licor.

Al cabo de ese tiempo, vertemos unas gotas sobre el mármol y comprobamos si al enfriar cuaja. Si es así, la mermelada está lista. Si no, seguimos, siempre sin parar de remover y a fuego lento, cociendo 5' a 10' más; repetimos la prueba y haremos lo mismo hasta que la prueba cuaje sobre el mármol con la textura de mermelada cuando enfríe. 

Y ya podemos envasarla en frascos. 


Si la queremos hacer conserva, cerramos bien los frascos (no los llenamos del todo, sino que dejamos vacío un dedo aproximadamente), y los hervimos en una olla cerrada con agua (baño maría) durante una hora.




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