miércoles, 20 de febrero de 2013

La alcachofa como depurante


Son muy reconocidas las propiedades depurativas de la alcachofa. Solemos invertir un dineral en cápsulas, extractos y potingues varios derivados de la alcachofera que prometen una eficaz pérdida de peso.

Como todo, éstas son verdades a medias orientadas a crear un mercado en torno a ellas. Lo que sí es cierto es que la alcachofa tiene reconocidas propiedades depurativas y un gran contenido en fibra, lo que la hace un alimento que no debería pasarnos desapercibido.

Como decía antes, la encontramos en muchos formatos orientados a su uso como adelgazantes o saciantes : Cápsulas, zumos, extractos, infusiones... Pero, como con todo, lo mejor sería consumirlas enteras y, mejor aún, frescas y de temporada.

Ahora están en su mejor momento y es cierto que son riquísimas guisadas, rellenas, estofadas, etc.,  pero hay que andar limpiándolas, desechando hojas, añadiendo ingredientes... si optamos por la opción austera y sana, no tenemos ni que complicarnos con su limpieza y su elaboración, sino que éste método que presento para el aprovechamiento casi total de cada alcachofa, es de lo más simple.

Con un kg. he obtenido tres elaboraciones diferentes. A saber: Un fondo para beber calentito (depurativo y saciante), un buen bote de corazones de alcachofa en conserva y un buen plato de "pétalos" de alcachofa tiernos al natural para completar ensaladas.

Empecé por abrir de un corte cada una de las alcachofas por la mitad y cocerlas en agua con un puñado de sal durante una media hora. Escurrí las mitades, reservando el caldo en una jarra que va, en cuanto atempera, al frigorífico. Y ya tengo la primera elaboración para tomar un tazón calentito cada vez que me apetezca. O incluso para su utilización en la cocción de pastas, arroces o guisos.



Separé de cada trozo el corazón con sus hojas más tiernas de las demás (las que solo son tiernas en su mitad inferior y las exteriores, las de desecho). 





Con los corazones y un poco del caldo de la cocción, tengo listo mi bote para esterilizar y guardar en conserva.



Las hojas duras exteriores de desecho se tiran. Ya han cumplido su función, soltándonos toda la sustancia en el caldo de la cocción; aquellos que son tiernos solo en su mitad inferior, les corté la mitad superior dura e incomestible y la deseché, quedándome con las mitades tiernas.



Vaya si dió juego el kilo de alcachofas. Y, como están en plena temporada, son grandes y tiernas y, si no recuerdo mal, pagué un Euro por ellas.





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