miércoles, 27 de febrero de 2013

Come y comparte en el Restaurante Génova. Sevilla

 Aún me me alegra el recuerdo del día de ayer, en el que asistí, entre otras cosas, a la séptima edición del #Comeycomparte, que se celebró en el Restaurante Génova., cuyo nombre hace alusión al que fuera antiguamente el de la  avenida donde se ubica, hoy de la Constitución, de lo cual yo -dicho sea de paso- no tenía conocimiento.

piquitos y regañás personalizados
Al evento acudimos @genovacafebar @tapasporsevilla @angelfdezmillan @monteromonti @SusanaAgma @rosaperiodista y @cocinoparati  (Servidora).


Este sería otro ejemplo de osadas personas ajenas a la hostelería metidas en éste mundillo, si no fuera por lo bien que hicieron los deberes; por lo bien que se asesoraron y lo bien que eligieron personal, decoración, ubicación y proveedores. No estoy segura de que el cliente de a pie vaya a ser capaz de reparar en cada uno de los detalles que en esta casa se han cuidado. Por ejemplo, del patronaje perfecto del uniforme del chef. Parecía -como diría mi madre- que se lo habían cosido encima. 

El chef, que tuvo a bien saludarnos en pleno servicio.


Les auguro, a riesgo de parecer pretenciosa, lo mejor.

El local dispone de una terraza en la calle, con el encanto de la animada avenida peatonal, por donde además pasa el tranvía. Dos salas interiores, en diferentes niveles, unidas por una escalera amplia, en cuyo rellano tienes que pararte un momento a mirar la decoración de añiles y blancos, de lámparas de  tulipas individuales, iguales y desiguales a la vez: Vistoso, limpio, antíguo... Vigas de madera en el techo, taburetes  y mobiliario de aspecto rústico... Y una cristalera de principio a fín y de arriba a abajo, que aprovecha toda la luz y todos los cambios de ambiente que el sol de Sevilla va dando hasta que cae la tarde, y que permite la distracción que supone ver la vida de la calle con el acogimiento del interior. Es todo un acto de "rebeldía" en un lugar donde las franquicias parecen ir comiéndose la zona. ¡Valiente modo de recuperar la sevillanía...!

En ésta casa no comimos, no: Se nos agasajó. Empezando porque con nosotros compartieron mesa nuestros anfitriones. No nos dejaron ni un momento. Y de una manera tan distendida que fue en todo momento una reunión de amigos. Dándonos, además, la oportunidad de preguntar de todo en todo momento. Fueron unos excelentes anfitriones con la ayuda de un personal que prestó un servicio impecable que respetaba una a una todas las normas protocolarias que enseñan a los profesionales en las buenas escuelas.

No puedo decir nada de los vinos, de los que los demás parecían satisfechos. Todos saben que siempre intento evitar beber. Me gustó el detalle de maridar el sushi con un blanco español. No hubo nada en cada tapa que degustamos que a mi gusto hubiera habido que cambiar. Se nos sirvió, en primer lugar un surtido de sushi, de ese que se hace "a gusto de todos", sin riesgos. Llevaba makisushi, uramaki y nigiri de salmón, emplatado con su cacito de salsa de soja, su jengibre encurtido y su pasta de wasabi.

Sushi variado


Tapas tradicionales a continuación, como unos chipirones a la plancha con las rabas fritas, guarnición de cebolla frita y alioli de tinta. Miniburguer 100% ternera con cebolla caramelizada y queso de cabra. Bacalao confitado con salteado de verduras. Magret de pato con compota de manzana. Por último, coulant de chocolate con helado de vainilla y salsa inglesa. Todo bien hecho. Todo en su punto. Todo bien conjuntado en estética y desde el punto de vista nutricional. 

chipirón a la plancha con alioli de tinta

¿Mini? burguer de ternera: Pan de casa de Fidel Pernia y patatas de madre.  Ideal.

Magret de pato.  Las manzanas salteadas. Mermelada de frambuesa y caramelo.



El coulant perfecto, con la perfecta compañía del helado.


 Pero claro. Como la cabra tira al monte, a mí, lo que me llamó la atención solo al entrar, fue una bandeja descomunal de torrijas caseras que tenían en un generoso escaparate de tartas que presidía la entrada, en el que había también un surtido de tartas como cheesecake tradicional, tocino de cielo relleno de nata, milhoja de filloa rellena de nata, "muerte por chocolate" y tres chocolates.

Torrijas 



Tarta de filloas con nata

Tres chocolates

Tocino de cielo con nata.

Y lo del café ya es indescriptible. Total que en esta casa, mires para donde mires, te va  a satisfacer seguro. Es de lo más recomendable de a cuanto he asistido. ¡Enhorabuena!

2 comentarios:

  1. Lochy, lo suscribo al ciento diez por ciento. Los anfitriones bordaron el encuentro.

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  2. Es cierto que lo hicieron muy especial, Ángel. Gracias por tu visita y tu comentario. xd.

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