jueves, 10 de enero de 2013

Taller de Corte y Cata de Jamón Cinco Jotas


             Tuvo a bien la marca Cinco Jotas invitarme al taller de corte y cata de jamón que organizó el pasado 13 de Diciembre en Sevilla. Se celebró en Casa Robles, en Álvarez Quintero, un precioso local donde, nada más entrar, se respira un ambiente de confort, de esos a los que te asomas y te dan ya ganas de quedarte.  Allí, los invitados, dimos buena cuenta de un jamón ibérico 100%.  Todos sabemos que existe una serie de técnicas de corte de jamón, para su mejor degustación y aprovechamiento y que ésto requiere un aprendizaje; incluso maestría. 

          Dimos buena cuenta de una de ellas, que Cinco Jotas puso a disposición de los asistentes para aprender, practicar y, cómo no, degustar, a través de una cata guiada. 




          Fue Beli Simeón, maestra cortadora, quien nos instruyó mientras nuestro anfitrión, en un tono de lo más inteligible y ameno, nos explicaba el proceso de producción, desde la crianza del cerdo, hasta la obtención de tan apreciada (con buenos motivos) pieza.








           Entrando en materia técnica, distinguimos, desde el punto de vista de la cata en sí, tres partes del jamón que se diferencian por el sabor, textura y curazión (codillo, maza y punta). Desde el punto de vista técnico del corte, las diferencias no son más que de forma, usando puntilla, por ejemplo, para la separación de la carne del hueso, antes de pasar al uso del cuchillo jamonero.





          La cata del jamón fue maridada con un excelente vino fino de Jerez, de Osborne, que hizo las delicias de todos los asistentes y con el que brindamos durante la cata.




          Y entonces llegó el momento de practicar, y fuimos saliendo a cortar de uno en uno (se nos veía a cada cual disfrutar como un niño). Beli nos hacía recomendaciones y nos corregía. Me encantan las fotos de mis comnpañeros y amigos en la faena. Las primeras son de Eva (Flamencakitchen). Las otras, de Enrique (Delicietas), que seguía la "táctica Juan Palomo". xdddd. 







          Y, claro, era grande y no lo dimos acabado. Si a alguien le dio pena no haberse llevado el tupper, ésta se le pasó en cuanto vió que ya nos tenían preparado uno, bastante más elegante y con unas pruebas de jamón del que habíamos catado y de caña de lomo, en un precioso estuche que, ahora ya, contiene algunas de mis herramientas de repostería.


          Como siempre que nos reunimos, qué bien lo pasamos. Divertido, social, ameno y didáctico. No solo nos volvimos a encontrar entre amigos, sino que conocimos a otros compañeros a los que no habíamos visto antes. 

          Y ésto es lo que aconteció aquel día en aquel Taller de Corte y Cata de jamón Cinco Jotas. A tantas cosas como allí aprendí en tan pocas horas, me gustaría (creo que lo merece) dedicarle otra entrada. 

4 comentarios:

  1. Jajjaaj, me encanta la secuencia de fotos de Enrique! :) Sí que lo pasamos bien. Este viernes, más!

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  2. Es genial lo de Enrique. Lo mejor. La cara un poema, oiga. xdddd.

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  3. nniñaaaaaaa otra vez catando vinate?, mira k le vas a cojer el gustillo!!!!!!. Por cierto el jamón staría de escándalo no?????????????.

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  4. qué va, Carmelita. La cata era de jamón. El fino era pa echarlo p'abajo.

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