lunes, 12 de septiembre de 2011

Seguimos practicando con el fondat

Frases tipo lema como "renovarse o morir", "obedecer la ley de la oferta y la demanda", "crecerse ante los retos", etc., son pensamientos que me animaron a ponerme a aprender a manejar el fondant. Y no me refiero a esa cobertura de chocolate a la que hemos llamado fondant toda la vida, sino a esa pasta de azúcar, clara y 500 y 600 mejunjes más, que convierten una glasa real de siempre, en una pasta dulzona maleable y manejable como la plastilina.

El colmo es la que se compra hecha, en bloques. De momento, vengo utilizando la versión semi-casera, elaborada a partir de nubes dulces. No es tampoco la original, natural y casera del todo, pero ya llegaré. Un poco de paciencia. Es lo que tiene ésta manía mía de la autodidaxis.

En mi opinión, este ingrediente, que impresiona por la estética que aporta a las elaboraciones, es un disparate nutricional para los que estamos acostumbrados a la dieta mediterránea. No por ello parece que vayamos a poder librarnos de trabajar con él. Así que, bueno, manos a la obra:


Mi primera creación con este ingrediente fueron unas planchitas estrelladas de fondant rosa (no encontré nubes blancas y, total, era para empezar), colocadas sobre unos cupcakes coronados con un frosting de buttercream. Ante mi sorpresa, gustaron.

Luego me fui atreviendo a aplicarla en algún pastelito. Tímidamente:

Más adelante probé con un "3D". Aquí, de fondant, solo es la flor. Este ya era fondant blanco, coloreado y aromatizado de rosas. Pero la forma...


y, claro, me puse las manos perdidas (novatadas) y me pasé un día entero quitándome el tinte de las manos. A partir de ahí, empecé a ensayar con plásticos. 
Empecé a bichear tiendas on line. Y, en La Casita Dulce de las Flores, me hice con algunos utensilios que me han facilitado las labores a la hora de modelar. Lo demás va a ir siendo cuestión de práctica. Así ha ido evolucionando mi trabajo con el fondant desde entonces hasta ahora (y no me queda ná...).







Da la impresión de que hemos conseguido avanzar un poquito. La anécdota es que hoy, como era lunes y cerrábamos la tienda, me bajé por la tarde al taller para practicar otro poquito. Allí han quedado secando algunas figuritas que pondremos en la tarta de una peque que cumple su primer añito el viernes. Paciencia y tesón.




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