jueves, 9 de junio de 2011

Las albondiguillas de curry del abuelo Henning

Estas pequeñas albóndigas son las preferidas en casa por lo sanas que son y por tanto como nos gusta el sabor de cualquier plato que lleve curry. Nos las hacía el abuelo Henning, que nos falta desde Enero de 2010  y al que no podemos dejar de echar de menos. Su pésimo Español (era danés, de Aalborg) creó la necesidad de desarrollar en nuestra familia un vocabulario típico, a todas luces ininteligible, pero con el que nos aviamos de maravilla para comunicarnos con el que hizo de nuestro padre durante los últimos más de 25 años.

Son especialmente sanas porque, en vez de ir enharinadas y fritas, van formadas con una cucharilla y cocidas en un fondo, que luego se utilizará para hacer la salsa. ¡Qué lujo!

En su cultura van, generalmente, acompañadas con una guarnición de arroz blanco (tela), pero es que allí tienen que comer muchas calorías, que se las come el frío.



Son un poco laboriosas, pero qué albóndigas no lo son. Y vaya si merece la pena. ¿las preparamos? vamos allá:

Ingredientes:

1/2 kg de carne de pollo picada (no solo pechuga, sino de todo),
50 grs. de cebolla picada,
2 huevos,
1 cucharada sopera de harina,
Sal y pimienta negra molida al gusto,
1 cucharada sopera de curry,
1/2 vaso de vino blanco,
1 cucharadita de café de Maizena.
1 litro de agua.

Procedimiento:

Hacemos una masa, típicamente de albóndigas, con la carne, la cebolla, los huevos la harina, la sal y la pimienta, amasando bien, hasta obtener una textura homogénea. A ser posible con las manos. Nos tiene que quedar un poco más liquida que la de las albóndigas a las que estamos acostumbradas, porque no las vamos a bolear como esas, sino con otra técnica. A saber:

En una cacerola ponemos el agua a hervir.


Con una cucharilla de café, tomamos una cantidad, no muy grande y la ponemos sobre la palma de la mano; volvemos a recogerla con la cucharilla y otra vez a la mano. Así es como le vamos dando la forma redonda y, cuando más o menos la tengamos (nunca va  a ser perfecta), la echamos a cocer al agua hirviendo.

Hacemos tandas de 6 u 8, porque cuecen enseguida, y las retiramos a un bol con una espumadera en cuanto estén cocidas. Cuidado, que si se dejan cocer mucho, se desharán.


Cuando tengamos cocidas todas las albondiguillas, dejamos reducir un poco el caldo de haberlas cocido, añadimos el vino y dejamos reducir hasta que nos parezca que tenemos la cantidad justa que queremos para la salsa, que debe ser abundante. En ese momento añadimos el curry y bajamos el fuego.

En un vaso desleímos la Maizena con un poco de agua fría y añadimos a la salsa, removiendo con varilla, hasta que espese. Agregamos las albondiguillas, cubrimos bien con cuidado de no romperlas, movemos un poco y dejamos cocer un par de minutos, para que se mezclen bien los ingredientes en el fuego.




También se pueden hacer en gran cantidad, y congelar en porciones una vez terminadas.

¿te animas?






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