viernes, 18 de febrero de 2011

La tarta de rosas. Lo prometido es deuda.





Los componentes:


* Un bizcocho ligero, como para plancha.
* Un almíbar para emborrachar el bizcocho.
* Trufa para el relleno y la decoración.
* Una glasa real de rosas para la cobertura.
* Canela molida y rosa cristalizada para decorar.


El Bizcocho:


3 huevos, 175 grs. de azúcar, 150 grs. de harina común y 1/4 de sobre de levadura química (unos 4 grs.).
Batir los huevos con el azúcar hasta montarlos y añadir, cernidas, la harina mezclada con la levadura. Hornear a 180 grados durante 40 minutos en función convección.


El almíbar:


200 cc. de agua, 150 de azúcar, cáscara de limón, palito de canela y chupito de aguardiente de orujo.


Poner al fuego el agua con el azúcar diluido, el palito de canela y la cáscara de limón. Dejar cocer 10' y añadir el chupito. Retirar del fuego cuando el aguardiente reduzca.


La glasa:


1 clara de huevo, 150 grs. de azúcar glas, 1 gota de colorante rojo y 1 cucharada de agua de rosas.


mezclar todo menos el agua de rosas, batir fuertemente hasta conseguir la glasa y aderezar con el agua de rosas. Reservar en frío.




La trufa:


400 grs. de nata líquida de 35% mat. grasa (la típica para montar), 150 grs. de  azúcar, dos cucharadas de cacao puro desgrasado en polvo.


Agitar la nata, echar en el recipiente para montar y meter en el congelador durante 10'. Sacar, añadir el azúcar y el cacao y montar. Meter en manga con boquilla rizada y reservar en frío.


El montaje:


Una vez atemperados, abrir el bizcocho por la mitad y empapar ligeramente con el almíbar. Rellenar con trufa y cerrar.


Cubrir con la glasa de rosas primero; decorar los laterales con trufa y, por fín, espolvorear con las rosas cristalizadas y, muy levemente, la canela en polvo. Esto hay que hacerlo justo antes de llevarla a la mesa, porque las rosas perderían el cristalizado con la humedad de la glasa. 
Como era una tarta que me vendrían a recoger en horas, opté por gelificar un poco la glasa y así no duluiría el azúcar de las rosas. Pero ojo, por hacer ésto el glaseado perdió un poco del brillo. Compárese con las primeras fotos de la tarta de hace unos días.


La mezcla de los sabores y aromas es muy original... rayana en lo lujurioso. Eso sí: Hay que tener cuidado con no empapar en exceso el bizcocho con el almíbar y no pasarse espolvoreando con la canela. Eso lo mataría todo.







¡Ánimo, es aparatosa, pero no difícil!.

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